No cabe duda de que el calor hace mella en las personas: en su conducta, en sus actos, en su modo de proceder. Que hace calor, mucho calor, que se adelanta cada año más su aparición y que las oleadas de calor se suceden con más frecuencia y virulencia, es obvio y notorio. Y más, que se debía prolongar más el horario para poder mitigar las olas de calor que nos invaden. No recuerdo bien, pero es curioso que lo que ellos no hicieron durante los años y legislaturas que han gobernado la ciudad, ahora vengan solicitando esas chuminadas, sandeces de verano que considero que es lo que piden. Apelando 'al y tú más' o al que 'vosotros sois los malos' y nosotros los buenos, no conduce a ninguna parte.