La clave estuvo en el trabajo previo de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado Central de la Policía Nacional. La singularidad está en el método y en la cantidad escondida dentro de un barco con miles de unidades de carga. En el mercante se localizaron objetos presuntamente utilizados para la navegación y el traslado de la cocaína. Portugal asumió la fase operativa del abordaje y movilizó a la Policía Judiciaria, la Marina y la Fuerza Aérea. Cerca de cinco toneladas de cocaína no llegaron a caer al mar y las lanchas no pudieron recogerlas.