Las desviaciones son especialmente acusadas en el Cantábrico y el Mediterráneo occidental, aunque el calentamiento también se extiende por otras zonas próximas de Europa y el norte de África. Estas cifras representan la diferencia entre la temperatura observada y el valor climatológico habitual para cada zona y época del año. Las brisas pueden desplazar ese aire hacia las poblaciones costeras y dificultar que las temperaturas mínimas desciendan después de la puesta de sol. También intervienen la circulación atmosférica, el viento, la nubosidad, el relieve, la orientación de la costa y el efecto de isla de calor de las ciudades. Los episodios más persistentes se localizaron en el sector occidental, donde se encuentra buena parte del litoral mediterráneo español.