La herramienta permite que personas sin formación técnica participen en la planificación de los árboles urbanos. Los resultados mostraron vínculos profundos entre los participantes y los árboles de su entorno, asociados a la salud mental y la cohesión barrial. Y los árboles para mí son solo una garantía… Siempre están ahí”. Un vecino de Cardiff imaginó un futuro en el que “los árboles se volvieron conscientes y aprendieron a hablar… lentamente personas y árboles empezaron a construir amistades”. Al integrar la participación ciudadana y la justicia multiespecie, demuestra que los árboles urbanos no son solo infraestructura verde: son parte de la memoria, la salud y la identidad de las comunidades.