La historia del Museo, sin embargo, se remonta mucho más atrás en el tiempo, a 1842, cuando instaló su primera sede en el Palacio Episcopal para conservar las obras de arte procedentes de la Desamortización. Se iniciaba así una nueva etapa en la que el patrimonio histórico de la provincia podía mostrarse de forma estable a los visitantes. “Antes de 2006 el museo ya cumplía todas sus funciones de custodia, conservación, restauración, investigación, catalogación e inventario”, explica Martínez Caballero. Un público diversoDesde entonces, el museo ha experimentado un crecimiento constante de visitantes, únicamente interrumpido por el descenso registrado durante la pandemia de 2020. “Ha tenido que pasar por su clasificación, identificación, inventario, investigación y, en muchos casos, por procesos de conservación y restauración”, señala.