Esto significa que, en los próximos años, desaparecerán varios beneficios que durante décadas recibieron millones de pensionados del IMSS. Habrá menos libertad para decidir cuándo retirarseOtro beneficio que desaparece es la flexibilidad para elegir el mejor momento para pensionarse. En la Ley 97, además de cumplir con las semanas de cotización requeridas, será indispensable contar con suficiente dinero en la Afore para financiar la pensión. Cualquier protección para los beneficiarios deberá financiarse con los recursos acumulados en la propia Afore, reduciendo el dinero disponible para el pago mensual del jubilado. La principal diferencia es que el monto de la pensión dependerá mucho más del ahorro generado durante toda la vida laboral.