La inteligencia artificial permitirá automatizar tareas y analizar información con mayor rapidez, pero Moody’s señaló que los beneficios dependerán de la capacidad de cada compañía para invertir y adaptarse. El acceso al financiamiento será otro elemento clave para determinar la velocidad con la que las empresas podrán adoptar nuevas tecnologías. El análisis de Moody’s apunta a que la transformación tecnológica continuará avanzando, aunque con diferencias importantes entre industrias y empresas. La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para mejorar productividad y eficiencia, pero sus resultados dependerán de las condiciones económicas y de infraestructura disponibles en cada región. La inteligencia artificial seguirá modificando la forma en que operan los negocios, por lo que las empresas que logren adaptarse tendrán mayores posibilidades de competir en un entorno económico más digital.