Ariana Grande contaba con participar en el proyecto junto a Jonathan Bailey, compañero de reparto en la película Wicked. Ariana Grande también enfatizó que su decisión busca proteger la relación que mantiene con su público y conservar la felicidad que encontró durante esta etapa profesional. Ariana Grande no habló de un retiro permanente, sino de una pausa necesaria para recuperar tiempo personal. Ariana Grande señaló que el futuro seguirá vinculado con la creatividad, aunque ahora necesita reducir el ritmo de trabajo. Ariana Grande cerró su mensaje con una idea clara: este descanso no representa un final, sino una oportunidad para continuar su camino con mayor equilibrio.