Gabor recuerda que el desalojo se produjo cuando el incendio todavía no había alcanzado el municipio. Entonces todo era incertidumbre: «Unos nos decían que seguía en pie y otros nos aseguraban que las llamas la habían devorado. «Ni siquiera guardamos fotografías de nuestra casa porque el móvil se nos quemó en el incendio. «¿Cuál va a ser mi situación y la de mis hijos a partir de ahora? Explica que cada tarde regresa al chalé con la intención de limpiar la que fue su vivienda.