El plan que Erdogan presentará ante el Parlamento turco fija las condiciones del regreso de miles de militantes del PKK, escondidos en particular en la región autónoma kurda de Irak. Sus intereses en el sistema político están representados en particular por el partido DEM, en la oposición, que respalda plenamente el plan de Erdogan como paso hacia la reconciliación interna. La mayoría es musulmana y tiene minorías cristiana y judía, pero sigue un islam moderado, en el que destaca el respeto a los derechos de la mujer. Aproximadamente la mitad de los kurdos –más de los 40 millones– vive en Turquía, y la otra mitad se reparte entre Siria, Irak e Irán. En Turquía, donde el islamismo nacionalista de Erdogan lleva más de dos décadas en el poder, el grado de autonomía de los kurdos no será tan fácil de lograr.