«Los asentamientos son huertos cuidadosamente seleccionados, mientras que los bosques sagrados son cápsulas del tiempo ecológicas». La media fue de 56 retoños por árbol en los bosques sagrados y de 4,9 en las zonas habitadas. La diferencia sugiere que las aves grandes encuentran mejores condiciones dentro del bosque y que las semillas sobreviven allí con mucha más facilidad. También exige apoyar a las comunidades, respetar sus conocimientos y evitar que la conservación separe la naturaleza de la cultura que la ha protegido. En el fondo, se trata de que conservar el bosque también tenga sentido para quienes viven junto a él.