Francia se convierte así en el sexto país europeo en legalizar o despenalizar dichas prácticas. Sin embargo, la eutanasia activa y el suicidio asistido siguen prohibidos y penalizados por la legislación estatal y federal. Esa realidad obliga a preguntarnos, entre otras cosas, si existe tal cosa como el derecho a que una persona decida cuándo morir. “En sus propias palabras –recordó David Ward, un diputado que la apoyó en su batalla legal–, Debbie dijo que, si le permitían morir, eso la ayudaría a vivir”. Pero hay algo más potente y es la convicción de que, en determinadas circunstancias, elegir sobre uno mismo, en plenas facultades, es un derecho que debe ser protegido por la ley.