Los expertos explican que el riesgo cardiovascular aumenta a medida que se acumulan factores como la hipertensión, el colesterol elevado, el sobrepeso, el sedentarismo o el tabaquismo. Por ello, la prevención comienza por identificar estos riesgos y adoptar cambios sostenibles que favorezcan la salud del corazón. Los alimentos ricos en fibra, como las frutas, las verduras, las legumbres y los cereales integrales, contribuyen a reducir los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL), conocidas como ‘colesterol malo’. Además, fortalece los músculos y los huesos, mejora el estado de ánimo y aumenta los niveles de energía. En conjunto, los expertos consideran que la combinación de una alimentación equilibrada, ejercicio regular, descanso adecuado, control del estrés, un peso saludable y la eliminación del tabaco constituye la base para proteger la salud cardiovascular.