Con esa frase Shakira abrió su imponente concierto en Cali en octubre pasado. Su realización dejó una experiencia que hoy se traduce en mayor confianza para asumir retos de gran envergadura, al punto de que eventos que tradicionalmente se realizaban en otras ciudades ahora ‘juegan de local’ en Cali. Los organizadores de eventos encuentran en Cali un destino que ofrece infraestructura logística de primer nivel, conectividad internacional y una calidez humana que transforma cada evento en una experiencia única. El modelo es, en el fondo, el mismo sin importar el formato: capacidad hotelera, transporte, recintos adecuados, seguridad, talento humano y una ciudad que es un gran huésped. Porque en Cali, cada evento es una puerta abierta, y el mundo siempre está invitado a cruzarla.