El bebé se encontraba casi a término y había crecido fuera del útero, escondido detrás del quiste y cerca del hígado. Creyó que el quiste podía haber alterado la prueba o que el resultado estuviera relacionado con algún marcador tumoral. Los médicos consiguieron estabilizarla y solicitaron una ecografía y una resonancia magnética. Lo confirmado es que ocupaba gran parte del abdomen y que Ryu se desarrolló detrás de ella. El segundo hijo que esperaba desde hacía 17 añosRyu llegó a una familia que había dejado de creer que tendría otro bebé.