Según datos presentados por la ONU, al menos 56 personas fueron ejecutadas en Irán por cargos vinculados a la seguridad nacional desde el 19 de marzo. “Estoy alarmado por el aumento de las ejecuciones y de las sentencias de muerte emitidas en Irán desde marzo, y por el hecho de que la pena capital siga utilizándose para infundir miedo en la población y suprimir la disidencia”, afirmó Türk en un comunicado. También señaló que las ejecuciones por delitos vinculados al narcotráfico continúan produciéndose a un ritmo que calificó de “alarmante”. El jefe de derechos humanos de la ONU instó a Teherán a suspender todas las ejecuciones y avanzar hacia la abolición de la pena de muerte. Asimismo, expresó preocupación por presuntas irregularidades en los procesos judiciales, incluyendo deficiencias en las garantías de debido proceso y de juicios justos.