Hay momentos en la historia de un país en los que los acontecimientos dejan de ser simples noticias para convertirse en símbolos. Fue, en mi opinión, una demonstration de presión política por parte de Marruecos, en la que miles de personas fueron empujadas a convertirse en piezas de un tablero geopolítico. Mi querida España… la España que tantas generaciones levantaron con esfuerzo y sacrificio merece mucho más que resignación. Merece instituciones que inspiren confianza y una Europa que recuerde que sus fronteras también pasan por Ceuta y Melilla. Amar a España, consiste en exigir que esté a la altura de su historia y del futuro esperanzador que aún se puede construir.