El español ha confirmado que tampoco disputará el Masters 1000 de Cincinnati, el último gran torneo de preparación antes del US Open, una decisión que vuelve a sembrar incertidumbre sobre su presencia en el último Grand Slam de la temporada. Su regreso estaba previsto precisamente para Cincinnati, donde defendía el título conquistado el año anterior, pero finalmente ha optado por prolongar su recuperación. La ausencia en Ohio supone además un importante golpe para el murciano en la clasificación ATP, ya que perderá los 1.000 puntos obtenidos con su victoria en la edición anterior del torneo. Sin embargo, tanto el jugador como su equipo consideran prioritario evitar una recaída en una lesión especialmente delicada para un tenista. El torneo estadounidense arrancará el 30 de agosto y, salvo un cambio de planes, Alcaraz llegaría sin disputar ningún encuentro desde abril.