La infancia de Lebrón transcurrió así en contacto con ese mundo en el que las historias cruzaban una sala oscura hasta aparecer sobre la pantalla. Formó parte del equipo de El Hombre y la Tierra, la serie creada y dirigida por Félix Rodríguez de la Fuente, y también intervino en el rodaje de Verano azul, de Antonio Mercero. Lebrón confió siempre en la capacidad de la técnica para revelar aquello que la mirada corriente deja escapar. Su trabajo mostraba que el patrimonio no vive únicamente en los monumentos: también se encuentra en la relación entre las personas y los lugares que habitan. Lo hizo en una época en la que producir proyectos de gran formato desde el sur implicaba afrontar dificultades económicas, técnicas y culturales.