Son los años que tiene uno de los pequeños que pasa el rato jugando al fútbol en el polígono de El Tarajal. Mientras, muchos menores, aunque también numerosos adultos, viven allí en condiciones insalubres, con un calor extremo durante el día y frío durante las noches, en las que el viento aprieta y no tienen más ropa para protegerse que la que trajeron puesta. Efectivos policiales que se encuentran en la zona cuestionan la organización y el estado del lugar. Este periódico pudo ver cómo se metía inmigrantes en los vehículos al otro lado de la frontera, en la parte marroquí, sin que se le especificase el destino al que se dirigían. Difiere, sin embargo, la situación de las mujeres que emigran ilegalmente, a las que «no les hacen nada, las llevan al hospital si les pasa algo».