También parece evidente que Marruecos está ensayando un método de invasión eficaz, que podría utilizar en el futuro para arrebatarnos Ceuta y Melilla. Y la Guardia Civil detecta a agentes de inteligencia de Marruecos entre los migrantes que se colaron en Ceuta. Estamos ante una operación de guerra híbrida perfectamente ejecutada por el reino de Marruecos. La guerra híbrida combina presión migratoria instrumentalizada, ambigüedad deliberada y coerción política para debilitar al adversario sin llegar al conflicto armado. La soberanía no es una opción teórica, es la última trinchera para la supervivencia de la nación.