Con menos componentes, Samsung podrá integrar una batería de mayor capacidad, una mejora que durante años ha sido solicitada por usuarios que esperaban una mayor autonomía sin incrementar considerablemente el tamaño del teléfono. Además del beneficio para la batería, la empresa también busca enfrentar el incremento mundial en el precio de componentes como la memoria RAM y el almacenamiento. Sin embargo, el posible cambio en la configuración fotográfica ya coloca a Samsung en el centro de la conversación tecnológica, pues representa una modificación importante en una línea que llevaba varios años sin cambios profundos. El rediseño también permitiría un mejor aprovechamiento del espacio interno para futuros componentes, además de facilitar una distribución más eficiente del sistema de refrigeración y otros elementos esenciales del teléfono. A la espera del anuncio oficial, la nueva generación promete convertirse en una de las más comentadas de los últimos años.