“Ojalá alguien la hubiera detenido. Mi hija no va a volver”, les dijo entre lágrimas la madre de Otake. Más de 46.000 hogares seguían sin agua y muchos también enfrentaban escasez de combustible , mientras la región sufre un calor agobiante, lo que aviva los temores de enfermedades relacionadas con las altas temperaturas. La Agencia Meteorológica de Japón pronosticó que las temperaturas subirían casi hasta los 40 grados C (104 F) el lunes.