La más delicada es la jirafa del norte (Giraffa camelopardalis), de la que sobreviven poco más de 7.000 individuos. Gran parte de estos avances llevan la firma de la Giraffe Conservation Foundation, la única organización dedicada exclusivamente a la conservación de las jirafas. La historia reciente de la jirafa demuestra que conservar una especie no depende tan solo de evitar su desaparición inmediata. Algunas poblaciones comienzan a recuperarse, pero otras siguen sometidas a la pérdida de hábitat, la fragmentación del territorio y la presión humana. La que un día fue definida como una «extinción silenciosa» empieza hoy a encontrar nuevas voces que trabajan por evitarla.