Siempre fue un dulce reservado a las clases pudientes por la escasez y alto valor de la almendra que solía llegar de Levante. Su aroma es típico de yema y almendra y, en cuanto a la vista, la superficie es blanca y al corte aparece el color dorado de la mezcla de harina de almendra y huevo. La textura es esponjosa y granulada, pudiendo aparecer algunos trocitos de almendra molida y el sabor, el característico de almendra. En este caso, ya no podemos hablar de una tarta libre de gluten, solo en la versión original, sin forro. Una vez fría, coloca la plantilla con la Cruz de Santiago (que puedes hacer en una cartulina y recortar) y espolvorea la superficie con abundante azúcar glas.