Finalmente, fue Clare Waight Keller, la primera directora artística de Givenchy, la elegida para crear este look histórico. La mujer del príncipe Harry apostó por el minimalismo más absoluto, y prefirió prescindir de los encajes y bordados decorativos que llevaron sus predecesoras. Sí que estuvo presente —y fue muy protagonista— el escote barco, tan representativo de su estilo que desde entonces se conoce como 'escote Meghan', que descubría ligeramente los hombros. Estaba confeccionado en cadi de seda, un tejido que aporta cuerpo y cierta rigidez, y era de color blanco. En el interior, tal como reveló la propia Meghan en el documental Queen of the World (ITV/HBO), grabado unos meses después de la boda, estaba cosido un trozo del vestido que llevó en su primera cita con el príncipe: un diseño azul de cuadros de Vichy.