La evidencia disponible no permite señalar una hora universal en la que la fruta se digiera mejor o aporte más nutrientes. La OMS no incluye los azúcares presentes de forma natural en la fruta fresca dentro de su recomendación sobre azúcares libres. La respuesta puede cambiar según la cantidad, el tipo de fruta y la situación metabólica de cada persona. Tomarla antes elevó la saciedad y redujo en un 18,5 % la energía ingerida en la comida posterior, sin diferencias en la glucosa sanguínea. La pauta que sí funcionaEn la práctica, el mejor momento es aquel en el que la fruta desplaza una opción menos saludable y no termina olvidada en el frutero.