Su ingreso la mantenía en Beardstown y también ayudaba a sostener a su hijo en México. Pero en los años 80, la consolidación industrial, el debilitamiento de los sindicatos y la automatización provocaron una caída en los salarios. Ese mismo año, Cargill compró la instalación y la reabrió bajo un nuevo modelo: redujo salarios y beneficios. “Se han visto algunas acciones en el Congreso y en el Comité de Asignaciones”, dijo Costa, del Instituto de Política Económica. De ellos, 30,000 trabajaron en la agricultura y 90,000 en la manufactura, incluyendo el empaque de carne y el procesamiento de alimentos.