"Muchas veces es simplemente un hábito, igual que hay personas que siempre se sientan en el mismo lugar o colocan el vaso en una posición determinada", señala. Empieza en cómo nos sentamos, en cómo respiramos y en el estado mental con el que llegamos a la mesa", explica. "Lo importante no es el gesto, sino la libertad con la que lo vivimos. El cuerpo se sienta delante del plato, pero la mente sigue en el trabajo, en el móvil o en la lista de cosas pendientes. "Siempre digo que los hábitos saludables deberían darnos más libertad, no menos", explica Berniger.