En la primera, que está en un valle seco o desértico, encender el aire acondicionado a 22 °C refresca la casa rápidamente y el equipo se apaga cuando alcanza la temperatura correcta. En la segunda, que es una ciudad costera o tropical, la temperatura es la misma, 32 °C, pero la humedad llega al 80 %. Pero si hay mucha agua en el aire, el sistema tiene que hacer un trabajo extra y difícil. Debe condensar el vapor de agua presente en el aire y convertirlo en gotas que después se eliminan por el desagüe. Utilizar energía solar: Aprovechar que los momentos de mayor humedad y calor suelen coincidir con las horas de mayor radiación solar.