Aún así, la conexión es clara: el Sahara y el Amazonas están vinculados por el polvo transportado por el viento. El instrumento lidar de CALIPSO, entre 2007 y 2013, permitió distinguir el polvo del Sahara, calculando su altura y cantidad. La importancia del fósforo radica en que los suelos amazónicos, a pesar de su riqueza, son pobres en este nutriente. Un estudio de 2021 observó cómo la composición de las partículas se altera debido a la selección natural y la acidificación atmosférica. Las variaciones anuales en el transporte de polvo están directamente relacionadas con las condiciones climáticas del Sahel, afectando la vegetación y la circulación del viento.