Mariana entró a una oficina migratoria en Fresno, California, convencida de que acudía a una cita para avanzar en su proceso de regularización. Ambos fueron vendidos por la empresa CoreCivic a un costo de 1.500 millones de dólares, en una transacción que se cerró el 2 de julio. “Ahora, al contar con la propiedad federal de estos centros de detención, que son fundamentales para la red de detención del ICE en la costa oeste, la agencia conserva la capacidad necesaria para arrestar, detener y expulsar a indocumentados”. Además de esta inversión en California, el ICE planea abrir cuatro nuevos centros de detención en Seattle, Filadelfia, Miami y Denver, con capacidad para albergar a unas 5.500 personas, según documentos de licitación citados por NBC News. Lea más en El País