Suena como algo que usaría James Bond: un artefacto que se autodestruye si cae en las manos equivocadas. Pero en realidad es un sistema operativo de código abierto que se puede descargar en teléfonos Android. Las autoridades confiscaron su teléfono antes de permitirle ingresar al país. La semana pasada se llevó a cabo una audiencia sobre el caso en un tribunal federal de Atlanta. El enjuiciamiento es uno de los primeros casos conocidos en que las autoridades federales acusan a una persona de destruir evidencia con un programa diseñado para borrar un dispositivo cuando se ingresa un código específico.