Estos políticos llegaron al poder montados en el rechazo al ‘establishment’ y operan desde el conflicto como modo de existencia. Excapitán del ejército brasileño, lleva consigo la cultura cuartelera: la camaradería viril, la desconfianza al intelectual, el respeto a la jerarquía y las armas. Resolver de maneras muy cuestionables la espantosa criminalidad de las pandillas lo ha vuelto el líder del orden y la seguridad en el continente. Bukele es el que más conscientemente ha estudiado el poder como espectáculo. Es el más estratégico y quizás por eso el más peligroso institucionalmente: desmantela la democracia con la imagen de quien la está mejorando.