“Me pedía mi opinión de vez en cuando, como creo que también se la pedía a otros, y traté de ser receptiva y darle mi opinión. Pero, de nuevo, él no era mi cliente. No era mi responsabilidad. “Dije que conocía a Epstein, que me había comunicado con Epstein, que había tratado con Epstein, que no era mi cliente, pero que era un asesor principal de mi cliente, y que él había pedido mi… aunque no era mi cliente, ciertamente me pedía mi opinión sobre cosas de vez en cuando”, dijo. Estaba expresando escepticismo respecto de afirmaciones concretas que no habían sido corroboradas, no sobre cada alegación que la Sra.