Desde la década de 1990, un programa en Luisiana y Alabama reutiliza árboles de Navidad naturales para frenar la erosión costera y regenerar marismas. Con el tiempo, el terreno se eleva y la vegetación de las marismas se regenera. Tras más de tres décadas, el proyecto demuestra que el reciclaje puede ser una herramienta poderosa de restauración ambiental. Miles de árboles reciben una segunda vida mientras ayudan a frenar la erosión y recuperar territorio perdido por el avance del mar. Convertir un residuo en herramienta de restauración demuestra que la ingeniería blanda y la cooperación comunitaria son claves para enfrentar el avance del mar.