Entre factores objetivos y posibles teorías conspirativas, la complejidad de la realidad actual que vive Ceuta bajo presión migratoria no niega la asociación estratégica que une España y Marruecos, a pesar de los expedientes históricos delicados que marcan las relaciones bilaterales, incluida la cuestión del Sáhara y las ciudades de Ceuta y Melilla. Los datos oficiales disponibles sobre este flujo migratorio ilegal desde el primer trimestre de 2026 han superado las cifras registradas en el año pasado. A partir de marzo 2026, la vía marítima se ha convertido en la ruta más accesible para volverse la más dominante en julio. El área marítima abierta entre Fnideq y Ceuta complica la tarea de monitorear todos los intentos de cruce y controlar los flujos migratorios. La persistencia de las desigualdades económicas y el desempleo juvenil en Marruecos, Argelia y otros países africanos, lo que alimenta el deseo de emigrar.