En el fondo, sabemos que el desierto ayuda al bosque, aunque todavía se discute cuánto. Un puente invisibleLos vientos fuertes levantan partículas diminutas del Sáhara y el Sahel, y las empujan hacia capas de aire capaces de recorrer miles de kilómetros. No es una pared de arena como la que imaginamos en una película. El problema es que el clima puede modificar tanto la salida del polvo como la ruta que sigue. El Sáhara y el Amazonas no son mundos aislados, sino piezas de un sistema unido por el viento, la lluvia y partículas que cruzan un océano.