Recientemente, Elon Musk le dijo a la directora de la prestigiosa The Economist que calculaba en 20% la probabilidad de que la inteligencia artificial acabara con la humanidad, levantando un enorme revuelo. En el segundo caso, conocemos la amenaza, sus causas y buena parte de sus consecuencias: podemos medir la concentración de carbono, calcular el aumento de la temperatura y proyectar el ascenso del nivel del mar. El concepto de Slovic ayuda a comprender la relación contradictoria que el mundo está construyendo con la inteligencia artificial. La misma máquina que descubra una cura contra el cáncer podrá identificar disidentes del gobierno; la que democratice la educación podrá perfeccionar la propaganda política; la que libere a millones de personas del trabajo repetitivo podrá concentrar una cantidad de poder sin precedentes en quienes controlen sus servidores. Sin embargo, no debemos confundir la inevitabilidad del cambio con la inevitabilidad de la catástrofe.