Unas palabras con las que el cardenal alejaba el ministerio abacial de cualquier interpretación mundana de la autoridad. «En un tiempo en el que abundan los políticos, los gestores y los técnicos, en la Iglesia seguimos necesitando paternidad», ha explicado. «Aquí se muestra que la reconciliación es más fecunda que la victoria. Aquí se aprende que la escucha vale más que el ruido», ha resumido. Una frase que, en el actual momento del Valle de los Caídos, contiene tanto una oferta como un desafío.