Un hombre de 45 años ha estado «a punto de morir ahogado» tras ser succionado por el filtro de la piscina de un establecimiento hotelero ubicado en el sur de Gran Canaria mientras se bañaba. Gracias a la rápida intervención de sus familiares, que tuvieron que esforzarse al máximo para poder liberarlo del filtro de la piscina, se evitó un desenlace fatal. La familia del afectado está muy preocupada, puesto que tuvo conocimiento de otros episodios similares anteriores en este mismo complejo y espera respuesta. Quintana ha insistido en «el peligro de estas rejillas» que están causando «muchas muertes en piscinas, sobre todo en menores de edad cuyo peso y volumen corporal los convierte en víctimas propiciatorias de morir ahogados por succión». Quintana anuncia que próximamente se dirigirá a las instancias públicas estatales, autonómicas y municipales para que se obligue por ley la adopción de estas medidas preventivas que eviten más dramas.