Estas labores se están viendo afectadas por los cortes de agua y electricidad tras el seísmo. A esta situación se suma la ola de calor que afecta a la región de Kyushu, con temperaturas máximas previstas de 35 grados y altos niveles de humedad. Así, en las calles de Kumamoto, los viandantes cargan con sus paraguas para el sol, secándose la cara con toallas, mientras que en los centros comerciales se acumula la gente. La personas en zonas sin aire acondicionado debido a los cortes de energía corren un riesgo particularmente alto de sufrir un golpe de calor. Por ello, el Ministerio de Medio Ambiente ha emitido un aviso a Kumamoto y varias prefecturas, instando a quienes participan en las labores de rescate a evitar el calor y a hidratarse con frecuencia.