Donald Trump ha sorprendido con su anuncio de apoyo para rescatar el Gran Lago Salado de Utah, el cual se encuentra gravemente disminuido en sus niveles de agua, ocupando apenas el 35% de su capacidad total. Compromiso de Trump con el Gran Lago Salado en medio de crisis ambientalA pesar de su historial de negacionismo climático, Trump ha prometido medidas para contrarrestar la sequía que amenaza el equilibrio ecológico y la salud pública en Utah. Mientras tanto, el gobernador republicano de Utah, Spencer Cox, ha propuesto un plan a largo plazo para reponer el lago para el año 2034. El enfoque de Trump hacia el lago contrasta con su conocida postura escéptica respecto al cambio climático. Ahora, el futuro del Gran Lago Salado dependerá de la colaboración entre gobiernos, comunidades y sectores productivos para equilibrar desarrollo y conservación.