Los científicos deben demostrar que el animal posee características que lo separan de todos los pulpos ya descritos, y también descartar que sea una variante de una especie conocida. Es el trabajo menos vistoso que una inmersión en directo, pero es el que decide el resultado. Si se confirma la nueva especie y se designa como tal, podría convertirse en el holotipo que fije la aplicación de su nombre científico. Si el ADN y la anatomía encajan con una especie conocida, el registro seguirá siendo valioso porque ampliará la información sobre su distribución y profundidad. La información oficial sobre la misión y el hallazgo ha sido publicada por el Ministerio de Planificación, Asuntos Económicos y Desarrollo de Trinidad y Tobago.