España se asienta como líder en crecimiento de sus pares europeos, y en el grupo de cabeza de los desarrollados. Lo avisaron las instituciones: FMI, OCDE, Comisión Europea siguieron al Gobierno en sus verificaciones y pronósticos de crecimiento, y su continua corrección al alza. Y el “dinamismo del mercado laboral” gracias a la inmigración y a la reforma laboral que reduce el empleo temporal. Uno, el menor ritmo de recuperación salarial que el de la inflación, aunque el saldo se está equilibrando. Tres, la brecha entre el disparo exponencial de beneficios bancarios y empresariales y la modesta alza en rentas salariales (salvo el SMI) o familiares.