Este ensayo analiza la violación y el secuestro de mujeres forasteras en el colonialismo español, Papúa Nueva Guinea, el sistema de castas indio, el Estado Islámico y la Gran Bretaña moderna. Este fracaso se manifiesta en el ámbito laboral, en las actitudes y en los abusos por motivos de honor. Dado que el honor de los hombres se basa en el aislamiento de las mujeres, las mujeres musulmanas británicas tienden a permanecer al margen del mercado laboral. Aprovechándose de esta impunidad, grupos organizados de hombres han abusado sexualmente de chicas vulnerables (a menudo blancas) de clase trabajadora: las colmaban de regalos y afecto, las emborrachaban y las drogaban, para luego intimidarlas, violarlas y traficar con ellas como parte de grandes redes delictivas. Sin embargo, cuando las víctimas, los periodistas y los investigadores buscaban ayuda o presentaban denuncias, se les ignoraba y se les ridiculizaba.