Si decido dedicarme a hacer tapetes de ganchillo, puedo asumir que se venderán poco, pero no que se vendan gratis. O bien desayunada y con suficientes horas de sueño encima (¡y por delante!) La que dirigió el que es un amigo de la familia desde hace muuuchos años: Sirât. Pasaría un día divirtiéndome en el teamLab de Abu Dabi, otro en el MoMA de Nueva York, otro en la Fundación Uxío Novoneyra en la aldea de Parada do Courel (Lugo) y otra en el Musée de Cluny en París, pero siempre volvería a casa. La abnegación, la contención, el sacrificio por el trabajo.