Un ejemplo: aunque Volver a empezar, de José Luis Garci, ganara el Oscar, en aquel 1982 la taquilla del cine español la lideró Sueca bisexual necesita semental, de Richard Reguant. Hasta que llegó 1983, cuando Pilar Miró, directora general de Cinematografía, lideró una Ley del Cine que acabó con aquella ola. Lo curioso es que la S nace como un estigma y en meses se convierte en etiqueta atractiva. Cuando gana el franquismo se convierte en el cineasta más de derechas; cuando llega la S, Iquino, con 70 años, desbarra en el erotismo. Pilar Miró, como nueva directora general de cine, decide que la Ley del Cine incentivará otro cine, más de autor, y que adapte clásicos literarios.