En realidad, se trata de una especie de ajusticiamiento que toma a estas mujeres y las somete a una especie de tortura cómica. Así que la pieza es, básicamente, un ajuste de cuentas a través de algo que llamamos metaclown. Responde Darío Adanti: “Primero es una herramienta de transmisión a las nuevas generaciones contra la propaganda y la desinformación de los neofascismos, que blanquean las dictaduras y las presentan como beneficiosas. La dramaturga vuelve sobre la idea de usurpación expresada por Las Huecas, una apropiación de gestos y palabras que nos enmudece y paraliza. “La ruptura de códigos pertenece al arte y a la creación, porque la política tiene que ser responsable y considerada hacia los colectivos que tiene el deber de representar en una democracia.