Consideraban que el maestro debía tener la intención de que el alumno aprendiese. Esta forma de definir la enseñanza, aunque intuitiva para los humanos, impide demostrar científicamente que otros animales también lo hacen. Atrapaban gacelas jóvenes vivas sin matarlas, liberándolas para que los cachorros pudiesen practicar cómo derribarlas. Son estos animales que se ponen sobre dos patas, se quedan adormilados bajo el sol y pierden el equilibrio. Toda la manada colabora en las tareas de vigilancia, en el mantenimiento de la madriguera y en el cuidado de las crías de la hembra dominante, lo que incluye la lactancia y la enseñanza.